Dermatitis alérgica o dermatitis de contacto
La dermatitis de contacto es una alteración inflamatoria frecuente de la piel, causado por la exposición a varios antígenos o irritantes. Persiste de forma indefinida la capacidad de reaccionar, por lo que la dermatitis volverá aparecer cada vez que el paciente se exponga al contactante (alergeno).
Según los mecanismos que motiven el desarrollo de las lesiones por contacto, se reconocen distintos tipos:
a).- El eczema de contacto o la dermatitis de contacto alérgica
b).- La dermatitis de contacto irritativa (de causa no alérgica)
c).- La foto-dermatitis de contacto
d).-La urticaria de contacto
Los irritantes causan la mayoría de estas reacciones a la piel. En reacciones alérgicas, las manifestaciones pueden no comenzar hasta después de varios días.
La dermatitis de contacto causado por un irritante que no sea una respuesta alérgica, ocurre de contacto directo con el irritante.
En México, el 70% de la población ha tenido en algún momento de su vida una dermatitis irritativa, de los cuales solo el 15% puede evolucionar a una dermatitis alérgica. Las dermatitis por contacto, a grandes rasgos se dividen en 80% irritativas y 20% en alérgicas.
Los adultos son los más comúnmente afectados por este tipo de dermatitis, al tener contacto con un amplio espectro de:
· Químicos
· Polvos
· Metales
· Cosméticos
· Medicamentos
· Detergentes
· Perfumes
· Solventes
· Hiedra venenosa.
Además, los tintes permanentes del pelo que contienen parafenilendiamina, son las causas más frecuentes.
Otros productos que pueden causar problemas:
· tintes utilizados en la ropa
· las sombras de párpados
· el esmalte de uñas, labiales
· algunos protectores solares
· objetos metálicos que contengan níquel
Aunque puede afectar a las personas de cualquier edad y en diferentes zonas del cuerpo, desde la piel cabelluda hasta la punta del pie, existen zonas más sensibles como son los párpados, cuello y manos.
La dermatitis alérgica se divide en dos grandes grupos: agudas y crónicas.
Agudas: Se identifica por síntomas como inflamación, escozor, enrojecimiento de la piel, prurito e inflamación, elevación de la temperatura, en algunos casos presenta ampollas o vesículas que pueden supurar.
Crónicas: Presenta escamas y engrosamiento de la piel, al grado de generarse placas eritematosas liquenificadas. La reacción más fuerte se produce en el sitio del contacto.
El diagnóstico se sugiere por la localización de la erupción y la historia de exposición a un agente dañino. Mediante pruebas epicutáneas, podrá deducirse que la aplicación del alergeno sobre la piel normal producirá una inflamación en el sitio de la prueba.
Las pruebas de alergia pueden ayudar a precisar cuál es el alergeno sospechoso que causa la reacción.
Los pacientes deben llevar los materiales sospechosos, principalmente si ya han probado estos en una zona pequeña de su piel y han notado una reacción.
Dependiendo de la edad y del tipo de manifestaciones, se indicará el tratamiento a seguir, así como qué tan avanzada se encuentra la reacción, la tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias, el estado general de salud y el historial médico del paciente.
Para las reacciones leves a moderadas es recomendable el lavado minucioso de la piel con agua y jabón tan pronto como sea posible después de la exposición.
Utilizar compresas frías y húmedas para suavizar y aliviar la inflamación en caso de que las ampollas se rompan. En caso de reacciones fuertes, el paciente deberá acudir con el dermatólogo.
Para evitar que el cuadro se repita, el paciente debe evitar el contacto con los alergenos que provocan la reacción en la piel, con el uso de guantes u otras barreras.
Los síntomas de la dermatitis alérgica desaparecen sin complicaciones en las siguientes dos o tres semanas, pero podría reaparecer si no se identifica y se evita el alergeno.
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